Lanzada al suelo, como si ese suelo fuese el propio mar, como si esa red ya se encontrara cumpliendo su objetivo de peces, se encuentra esparcida la malla que Pepita teje. Sus manos, curtidas por la edad, marcadas con los surcos que deja el tiempo en señales de victoria siguen moviéndose para dar forma a la red de trasmallo que capturará a los peces.
Mujeres artesanas
Como muchas otras profesiones, la pesca en busa fue sustituida por otras técnicas diferentes, muchos cambiaron este oficio por otros más modernos o con más beneficios económicos. Pero ella siguió tejiendo, sus manos continuaron enlazando cuerdas formando redes pese a todo lo que acontecía a su alrededor.
En el puerto, son los pescadores quienes tejen las redes para pescar, pero son las manos de Pepita quienes dan sentido a quien no ha dejado de tejer sueños, a enredar historias, a atrapar ilusiones…
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